• Crónica de una condena política.

    Crónica de una condena política

    EAJ-PNV de Astigarraga ha conocido hace unos días el fallo judicial que anula la acción de regreso (que el firmante del convenio responda con su patrimonio de los pagos derivados de la sentencia) promovida por la corporación local gobernada por Bildu contra el exalcalde del municipio, Mikel Zabala.

    En primer lugar queremos matizar que Bildu se valió de su mayoría absoluta en el ayuntamiento para iniciar esta acción, injusta y terrible, contra el exalcalde en nombre de toda la corporación de Astigarraga. Fue una decisión exclusivamente partidista de Bildu que EAJ-PNV nunca apoyó.

    La izquierda abertzale inició este peligroso juicio político contra el exalcalde en marzo del 2011, cuando una sentencia obligó al Ayuntamiento a indemnizar a la empresa Elgopebi en virtud del convenio urbanístico suscrito en 1995 con el por entonces alcalde, el señor Zabala. Entendemos que no corresponde a los partidos políticos realizar juicios como éste, sino a jueces.

    La sentencia del caso Elgopebi cayó como una losa sobre el gobierno municipal anterior, a quien tocó acatarla como heredera de los anteriores gestores. Y la izquierda abertzale confeccionó un relato, una lectura política interesada, para intentar quitarse de encima su gran responsabilidad en la cadena de decisiones que, 16 años después de firmarse el convenio, llevaron al ayuntamiento a tener que acatar la sentencia e indemnizar a la empresa. Y en la pirueta final para huir de su posición de “arte y parte” deciden promover la acción de regreso contra Mikel Zabala, reclamación que el juez ha desestimado.

    El juez opina que hay informes técnicos municipales que avalan el convenio con Elgopebi y que no procede la acción de regreso que la izquierda abertzale ha pretendido. Es el propio magistrado quien determina que no hubo negligencia por parte del exalcalde, y carga sobre el ayuntamiento las costas del proceso.

    Sin embargo, Bildu, con la soberbia política que le caracteriza, con el desprecio que muestra ante todo aquello que no va en la línea de su interés, se atreve a desacreditar públicamente la sentencia del juez afirmando ‘que no pueden tolerar políticas ni acciones que amparen la impunidad de los cargos públicos, que el sistema tiene enraizadas la dilapidación y el uso irresponsable de los recursos públicos y que la izquierda abertzale ayer, hoy y siempre funcionará con total transparencia y en defensa de los intereses generales’.

    ¡Por favor, señores de Bildu, que nos conocemos todos en este pueblo! Vaya hipocresía mayúscula la suya. Ya nos han demostrado estos tres años y medio que llevan en el poder lo que les importan los intereses generales de Gipuzkoa y de Astigarraga. Una izquierda abertzale que nada más llegar al poder decide imponer un sistema de recogida de residuos urbanos en contra de la mayoría que dice defender, no permitiendo hacer una consulta al respecto y que solo en Astigarraga ha supuesto un gasto inicial de 800.000€ y una factura anual que supera los 500.000€.

    ¿Qué transparencia defienden cuando nos obligan a ser socios de Garbitania, una sociedad pública que funciona con el dinero de los ayuntamientos de Hernani, Usurbil y Astigarraga y en cuyo consejo de administración solo hay alcaldes y concejales de la izquierda abertzale?

    Desde EAJ-PNV enmarcamos el juicio político contra el exalcalde en la actitud de Bildu, indigna en democracia, de exigir para los demás a los cuatro vientos una conducta intachable, al tiempo que no cumplen nada de lo que proclaman, ni acatan sentencias que no favorecen ni avalan sus tesis partidistas. Éste es el estilo de la izquierda abertzale, una actitud preocupante y denunciable porque utiliza el poder y los recursos públicos en su propio interés, realizando juicios paralelos que no le competen, con el único objetivo de tratar de destruir al adversario político, como el caso de Mikel Zabala, a quien han condenado de antemano. Lo que el tiempo y la justicia acaban poniendo en su sitio es irrelevante para la izquierda abertzale. Ellos ya han juzgado y condenado antes de iniciarse cualquier proceso.

    En democracia se presupone que el poder de gobernar que otorgan los votos se debe gestionar en interés de todos y todas por lo que, como sociedad, deberíamos preguntarnos si quienes sistemáticamente utilizan el poder exclusivamente en beneficio propio y como arma política contra el adversario están preparados para dirigir la gestión pública.

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